Reflexión para la II Misión Nacional: LEYENDA DE PERUSA, ULTIMAS VOLUNTADES DE SAN FRANCISCO

para misionEl hermano Ricerio, de la Marca de Ancona, noble por su nacimiento y más noble por su santidad, a quien el bienaventurado Francisco tenía gran afecto, vino un día al mismo palacio para visitarle...

En el curso de la conversación, que versó sobre el hecho de la Religión y la observancia de la Regla, le suplicó: "Dime, Padre: ¿cuáles fueron tus intenciones cuando empezaste a tener hermanos y cuáles son las que ahora tienes y las que crees has de mantener hasta el día de tu muerte? Quisiera estar seguro de tus intenciones y de tu voluntad primera y última, para saber si nosotros hermanos clérigos, que tenemos tantos libros, los podemos guardar aunque digamos que pertenecen a la Orden".

El bienaventurado Francisco le contestó: "Hermano, ésta fue mi primera y última intención y voluntad, si mis hermanos me hubieran creído: ningún hermano debería tener otra cosa que el hábito, como se nos concede en la Regla, con la cuerda y los calzones".

Por lo que un día dijo a sus hermanos: "La religión y vida de los hermanos menores es un pequeño rebaño que el Hijo de Dios pidió en estos últimos tiempos a su Padre celestial, diciéndole: ‘Padre, yo quisiera que suscitaras y me dieras un pueblo nuevo y humilde que en esta hora se distinga por su humildad y su pobreza de todos los que le han precedido y que se contente con poseerme a mí solo’". El Padre dijo a su Hijo amado: Hijo, lo que pides queda cumplido".

"Por eso - añadió el bienaventurado Francisco - , quiso el Señor que los hermanos se llamasen hermanos menores, pues ellos son este pueblo que el Hijo de Dios pidió a su Padre, y del que el mismo Hijo de Dios dice en el Evangelio: No temáis, pequeño rebaño, porque el Padre se ha complacido en daros el reino ; y también: lo que hicisteis a uno de estos mis hermanos menores, a mí me lo hicisteis . Sin duda, se ha de entender que el Señor habló así refiriéndose a todos los pobres espirituales, pero principalmente predijo el nacimiento en su Iglesia de la Religión de los hermanos menores".

Tal como le fue revelado al bienaventurado Francisco que su Religión debía llamarse la de los hermanos menores, hizo él insertar este nombre en la primera reglas que presentó al Papa Inocencio III, la que éste aprobó, concedió y luego anunció a todos en el consistorio. El Señor le reveló también el saludo que debían emplear los hermanos, como hizo consignar en su testamento:

"El Señor me reveló que para saludar debía decir: ‘El Señor os dé la paz". En los comienzos de la Religión; yendo de viaje con uno de los doce primeros hermanos; el bienaventurado Francisco saludaba a los hombres y mujeres que se le cruzaban en el camino y a los que trabajaban en el campo diciéndoles: "El Señor os dé la paz".

Las gentes quedaban asombradas, pues nunca habían escuchado un saludo parecido de labios de ningún religioso. Y hasta algunos, un tanto molestos preguntaban: "¿Qué significa esta manera de saludar?" El hermano comenzó a avergonzarse y dijo al bienaventurado Francisco: "Hermano, permíteme emplear otro saludo".

Pero el bienaventurado Francisco le respondió: "Déjales hablar así; ellos no captan el sentido de las cosas de Dios. No te avergüences hermano, pues te aseguro que hasta los nobles y príncipes de este mundo ofrecerán sus respetos a ti y a los otros hermanos por este modo de saludar".

Y añadió: "¿No es maravilloso que el Señor haya querido tener un pequeño pueblo, entre los muchos que le han precedido, que se contente con poseerle a Él solo, Altísimo y Glorioso?"-

Preguntas:

¿Cómo sería pertenecer a ese pequeño rebaño?

¿Qué sería necesario hacer en él?

¿Qué beneficios crees que se obtendría?