EL SÍNODO DE LA AMAZONÍA

final sinodo

(MOVIMIENTO CATÓLICO POR EL CLIMA) A lo largo de este año, las comunidades Católicas han esperado con entusiasmo El Sínodo de los Obispos por la región Pan-Amazónica. Durante esta reunión, obispos, religiosos y religiosas, y representantes de la comunidad, incluidos líderes indígenas de la Amazonía, se reunieron durante tres semanas en Roma. Aunque la reunión en Roma ya ha terminado, el trabajo del Sínodo continúa en las comunidades de todo el mundo.

El Sínodo exploró cómo servir mejor a esta región y a su gente a través de las Buenas Nuevas de Jesús, tras su conclusión, los miembros votantes crearon un documento donde se detallan los resultados obtenidos, puedes leerlo aquí. Las sugerencias de los miembros votantes se enviaron al Papa Francisco para su revisión, y él emitirá una declaración final dentro de los próximos seis meses.

El documento de resultados ha expresado los valores principales de nuestra Iglesia de forma creativa para este tiempo extraordinario. Muchos temas críticos fueron nombrados bajo el tema común de conversión: integral, pastoral, cultural, ecológico y sinodal.

El camino a seguir es la Ecología Integral, pues ve las conexiones profundas con Dios, entre nosotros y con nuestra casa común.
Cita tomada del documento final: “Ante la situación apremiante del planeta y de la Amazonía, la ecología integral no es un camino más que la Iglesia puede elegir de cara al futuro en este territorio, es el único camino posible, pues no hay otra senda viable para salvar la región."
Se explora el concepto de "pecado ecológico". Este pecado, que se basa en el Catecismo de la Iglesia Católica, 340-344, contraviene lo establecido por el Creador de un mundo en el que debemos depender unos de otros y de toda la creación.
Cita tomada del documento final: “Proponemos definir el pecado ecológico . . . un pecado contra las futuras generaciones y se manifiesta en actos y hábitos de contaminación y destrucción de la armonía del ambiente, transgresiones contra los principios de interdependencia y la ruptura de las redes de solidaridad entre las criaturas (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 340-344) y contra la virtud de la justicia."
La desinversión se propone como una forma concreta de recuperarse de este pecado. Más allá de la desinversión, se fomenta un alejamiento general de los combustibles fósiles como una forma de vivir en armonía con la creación. Estamos llamados a pasar de la era del cambio climático inducido por el hombre, que perjudica profundamente a la Amazonía y toda la creación, a una era en la que la creación florece de acuerdo con la voluntad de Dios.
Cita tomada del documento final: "Asumimos y apoyamos las campañas de desinversión de compañías extractivas relacionadas al daño socio-ecológico de la Amazonía, comenzando por las propias instituciones eclesiales y también en alianza con otras iglesias."
"Llamamos a una transición energética radical y a la búsqueda de alternativas: «La civilización requiere energía, ¡pero el uso de la energía no debe destruir la civilización!”
“Se necesita de manera urgente el desarrollo de políticas energéticas que logren reducir drásticamente la emisión de dióxido de carbono (CO2) y de otros gases relacionados con el cambio climático. Las nuevas energías limpias ayudarán a promover la salud.”
Además de alejarnos de los combustibles fósiles, adoptar estilos de vida más simples y sostenibles puede ayudarnos a recuperarnos de este pecado.
Cita tomada del documento final: “Debemos reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles y el uso de plásticos, cambiando nuestros hábitos alimenticios (exceso de consumo de carne y peces/mariscos) con estilos de vida más sobrios. Comprometerse activamente en la siembra de árboles buscando alternativas sostenibles en agricultura, energía y movilidad que respeten los derechos de la naturaleza y el pueblo. Promover la educación en ecología integral en todos los niveles, promover nuevos modelos económicos e iniciativas que promuevan una calidad de vida sostenible.”
La Iglesia y su gente tienen compasión por aquellos que han sido víctimas del pecado ecológico. El sufrimiento de los pueblos indígenas está claramente relacionado con el pecado de un pacto roto entre el pueblo de Dios y la creación. Los pueblos indígenas han cuidado la Amazonía durante miles de años y merecen nuestro amor y respeto, al igual que todas las personas.
Cita tomada del documento final: "La depredación del territorio viene acompañada del derramamiento de sangre inocente y de la criminalización de los defensores de la Amazonía.”
“Para los cristianos, el interés y preocupación por la promoción y respeto de los derechos humanos, tanto individuales como colectivos, no es opcional.”
“Denunciamos la violación de los derechos humanos y la destrucción extractiva."

Este es un momento kairos para la Iglesia y el mundo. Juntos, hemos reflexionado en oración sobre cómo nuestras relaciones con el Creador, las personas y toda la creación se ven afectadas por nuestras acciones.

¿Qué podemos hacer?
El Sínodo de la Amazonía ocurrió durante un año y medio y culminó en Roma. Su mensaje será escuchado en todo el mundo. Así es como puedes participar.
Pídele a tu institución que desinvierta de los combustibles fósiles, utilizando los recursos disponibles en el Centro de desinversión Católico. Desinvertir de los combustibles fósiles es una forma concreta para que tu institución responda a la crisis ambiental de manera clara y urgente.
Señala en tu calendario la fecha de la próxima huelga por el clima, que está programada para el 29 de noviembre (agrégalo a tu calendario haciendo click aquí). El cambio climático contribuye a la sequía en la Amazonía, y una Amazonía intacta es una esperanza para almacenar carbono y combatir el cambio climático.
Adopta un estilo de vida más sostenible, utiliza el termostato, reduce tu uso del transporte de automóviles, evita el plástico, come mas comidas a base de plantas y elimina el desperdicio de alimentos.
Comparte este boletín con tu comunidad.

A lo largo del año, el MCMC ha apoyado el proceso sinodal mediante la organización de una serie de eventos llamados Amazonía Casa Común, donde se incluyó la preparación de una pequeña guía de reflexión , y una gran cantidad de formas para que los líderes de base puedan participar.

¿Cómo se ha recibido el Sínodo en la Amazonía?
La Amazonía se extiende por nueve países habitados por millones de personas. Una mentalidad extractivista, impulsada por nuestro estilo de vida, ha resultado en operaciones de perforación, minería y agroindustria que han destruido esta región. El Sínodo es un testimonio muy poderoso de la esperanza que nuestra Iglesia ofrece a este bosque vulnerable.

Debido a la esperanza que ofrece el Sínodo, la administración presidencial de Brasil, que ha favorecido la casi duplicación de la deforestación ilegal, así como el aumento de ataques contra las comunidades indígenas, se ha opuesto a este. El gobierno del presidente Jair Bolsonaro incluso ha ido tan lejos como para monitorear la comunicación entre los Obispos de Brasil.

Estas acciones son contrarias a lo que la gran mayoría de los católicos quieren. Una encuesta reciente en Brasil reveló que el 85% de los católicos brasileños creen que atacar la Amazonía es pecado. A través de todo el territorio que abarca la Amazonía, el Sínodo es visto como una luz que ofrece una salida de la oscuridad.

Las palabras de Patricia Gualinga, Directora de Relaciones Internacionales para Kichwa First People of Sarayaku de Ecuador, expresan la esperanza y el coraje de muchas comunidades indígenas amazónicas. Patricia dijo:

Acabamos de concluir un Sínodo que fortalece la lucha de los pueblos indígenas para proteger y defender la Amazonía. Una espiritualidad que conlleva a interculturalizar, a entender mucho más allá de nuestras propias perspectivas. Un Sínodo que nos ha llenado de emoción, también de incertidumbre, pero que acaba de concluir con más del 70% de votación de los obispos amazónicos y de todos los que han estado ahí presentes, bajo la visibilidad también que se ha dado con nuestra presencia como pueblos indígenas y mujeres indígenas. Ha sido una experiencia única.

El Sínodo de la Amazonía es un testimonio de la visión que ofrece nuestra fe. La Iglesia está comprometida a escuchar y dialogar para establecer nuevos caminos hacia la justicia, la paz y el cuidado de nuestra casa común.


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